sábado, 1 de octubre de 2016

Validación invalida

                La situación política en Venezuela está en nivel “veterano” en varios aspectos, la parte que está en contra del gobierno (oposición) ha estado realizando los trámites correspondientes para ir a un Referéndum revocatorio y la cuestión va así:

El primer paso fue la recolección de firmas de personas que estuvieran a favor del mismo y de esto se debía obtener un 1%, porcentaje que se superó y por mucho. El Centro Nacional Electoral (CNE) anunció que debían ser revisadas las firmas de las cuales anularon una gran cantidad por cosas como: errores en firma, en el número de cédula, entre otros misterios… Invalidaron a personas como Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López (preso político venezolano) entre otras 600 mil personas aproximadamente.

 Las personas que pasaron el primer filtro fueron convocadas por segunda vez, en esta ocasión debían validar su firma, colocando ambos pulgares e índices en las máquinas capta huellas. Grandes filas de personas se formaron, la cantidad de capta huellas movilizadas por el C.N.E. era mucho menor a la que debería haber habido. Con un horario de 8 A.M. a 12 P.M. y de 1 P.M. a 4 P.M., los venezolanos teníamos un total de 35 horas divididas en 5 días para realizar la ratificación y lo cumplimos, pero no todo fue tan sencillo…

Era martes, cinco de la mañana, segundo día de validación, ya estaba despierta (si es que eso se puede considerar despierto), fui una de las afortunadas que podía realizar el segundo paso. En compañía de mi madre nos dirigimos al único punto asignado más cercano. Al llegar notamos que la fila de personas era tan larga que ni siquiera logramos distinguir cual era el final para unirnos, más allá de molestia por el tiempo que sabíamos estaríamos ahí se sentía la emoción y la alegría de los presentes de participar en el proceso de ponerle fin a la tiranía que vive Venezuela. Si puedo dar una aproximación diría que eran unas ocho o más cuadras de personas, había música, otros cantaban, el ambiente era increíble.

Después de unas cuantas vueltas y preguntar a personal logístico, logramos encontrar el final y formarnos en la cola, parte de los colaboradores nos informaron que solo habían 8 máquinas disponibles en ese punto de validación y nos ofrecieron trasladarnos a otro punto a unas 2 horas, mi mamá y yo lo pensamos,  nos daba un poco de nervios pero nos dimos cuentas de que tomando en cuenta las horas y que yo debía trabajar a las 4 de la tarde, irnos era la mejor opción, seguimos al muchacho de logística y los demás que habían accedido a trasladarse.

Nos formamos en una nueva fila, frente a mi un muchacho, no muy alto, era casi de mi tamaño, me fijé en el para no perder la fila que estaba en movimiento hacia el bus que nos trasladaría. Cuando nos detuvimos esperando nuevas instrucciones me puse a conversar un rato con el chico, el cual se llamaba Roberto, bastante amigable, hasta que volvió el organizador para informar que solo díez de las casi 40 personas en la fila podrían ir ya que el bus estaba lleno. Roberto comentó que tenía su carro y podía movilizar unas tres personas más que quisieran. Mi madre y yo accedimos a ir con el, además de otra señora que estaba hablando con mi mamá.

Ahí comenzó la odisea (si es que no había comenzado ya las 5 A.M. de ese día), pues estuvimos casi una hora rodando vía nuestro derecho constitucional. Al llegar a la plaza de un pueblo bastante pintoresco Bejuma, nos volvimos a formar en una fila (considerablemente más corta), habían unas 150 personas o menos, mucha más vegetación, una plaza pequeña, una catedral bastante conservada y hasta perezosos en los árboles. El clima mucho más agradable que en Valencia (primer lugar), mientras esperábamos desayunamos, vimos a las perezas, los funcionarios cerraron una hora para almorzar, si, leyeron bien, dejaron de trabajar para almorzar, donde habían 8 funcionarios y 2 máquinas captahuellas, es decir, fácilmente pudieron haber ido a almorzar 4 y quedarse 4 para seguir avanzando, pero no, todo en pro de que la menor cantidad de persona realizarán la validación.

Casi a las 3 P.M., casi 12 horas después, logramos cumplir con nuestro derecho, validamos nuestra firma y retornamos el viaje de regreso. Con cansancio pero con la satisfacción de haber cumplido con nuestro país y nosotros mismos.

Cabe destacar que no muchas personas tuvieron la misma suerte, hubo muchísimos venezolanos que no lograron validar, sin contar a los que le invalidaron la firma.

Hoy día nos encontramos esperando las fechas para la segunda recolección de firmas, ahora del 20%, la cual, debería ser este año (2016) para que se pueda ir a elecciones presidenciales este año. Aunque ya el CNE estableció la fecha para el 2017, buscando excusas todo para mantenerse en el poder, la oposición ha estado realizando movilizaciones civiles y pacificas para hacer presión por nuestro derecho.

Lo que viven los venezolanos no es fácil: hiperinflación, escasez, corrupción, delincuencia... Entre muchas otras injusticias. Todo esto lo pretende esconder el gobierno con propagandas de una vivienda entregada o de una cumbre de no alineados, pero le informo al Estado, que la desesperanza que viven los venezolanos hoy en día, no pueden esconderlo con nada.

domingo, 12 de junio de 2016

Hola hambre, hola miseria

Cada día cuesta más conseguir alimentos básicos como arroz, pasta, etc.; de igual forma productos de higiene: pasta dental, enjuague bucal, papel higiénico, entre otros. Los costos suben pero el poder adquisitivo no, se trabaja una jornada completa y a final de mes no puedes comprar otra cosa que no sea comida. Adiós cursos, distracciones, lujos, ropa; una jornada COMPLETA y no puedes comprar lo que deseas, mucho menos ahorrar.

En muchos hogares se ha suspendido una comida, en otros escasamente disponen de una, algunos simplemente aprovechan la temporada de mango para subsanar la escasez de sus neveras. Las filas en supermercados privados y públicos se alargan en espera de camiones con alimentos que desconocen si quiera si llegarán ese día.

La miseria aumenta, se ve en las calles; la desesperación también, los ciudadanos cada vez más susceptibles, menos compasivos olvidando valores en cada paso que dan. La situación está crítica, unos compran para luego revender los productos a precios incomprables para muchas familias, todo se vende por bulto y entre bulto y bulto toca hacer decisiones difíciles: “¿Compramos el bulto de arroz o el bulto de pasta?”; y es que comprar ambos es un lujo que pocos pueden darse.

Al igual que todas las familias del país las empresas y negocios también sufren, en muchas panaderías escuchamos: “¿Hay pan?”; una pregunta para muchos absurda pero que en nuestras calles es una realidad, no hay harina de trigo, por ende, muchas panaderías deben racionar la venta de sus productos; otros por ausencia de materia prima han despedido empleados, en el peor de los casos cerrado sus locales.

Niños se desmayan en colegios, otros no asisten porque sus padres no tienen meriendas que colocarles en los bolsos. Animales abandonados en las calles, por el costo de su alimento, otros consideran sacrificarlos en vez de dejarlos en las calles para que no tengan una muerte trágica o dolorosa.

Me pregunto, ¿cómo permitimos que esta situación estuviera tan mal?; ¿cómo es que alguien debe elegir entre abandonar a su mascota o sacrificarla por no poder mantenerla?; ¿cómo es que un niño debe faltar al colegio porque su padre que trabaja no le alcanza para comprar alimentos?; ¿cómo es que familias deben hablar entre sí y acordar en que se debe comer menos por la dificultad de adquirir los alimentos y los altos costos?; ¿cómo es que comprar unos zapatos o un uniforme escolar es un sueño para muchos inalcanzable?

La gente muere y a nadie parece importarle, la incertidumbre está enfermando a muchos y los medicamentos son otra cosa más en la lista de desaparecidos en los anaqueles de Venezuela. Los jóvenes que vivimos vamos este gobierno corrupto nos vemos limitados en oportunidades, en sueños. Los que emigran lo hacen con la esperanza de obtener un futuro y esta decisión se toma cuando se entiende que hasta que esto no se acabe nuestra vida pasará sin posibilidad de devolver el tiempo; porque el tiempo pasará y Venezuela se recuperará y será un país próspero y productivo nuevamente, pero nadie podrá devolvernos los familiares que fallecieron por ausencia de medicamento, delincuencia, corrupción; las oportunidades perdidas y sueños olvidados.

jueves, 3 de marzo de 2016

Y ella.. ¿Quién es?

Nació un 2 de Diciembre en algún lugar Venezuela, con solo un hermano mayor, es la menor  de la familia. Desde muy temprana edad ha demostrado su actitud de líder, sobresaliendo en cada oportunidad, con el tiempo ha mejorado y adquirido nuevas herramientas para complementar y potenciar sus habilidades.

Defensora de lo justo, apasionada por aprender, leer y amante de los animales, aunque con un temperamento bastante complicado, ha realizado trabajos voluntarios, ha trabajado con organizaciones estudiantiles internacionales. Ha complementado sus estudios con los idiomas, realizando cursos de francés e inglés.

Actualmente realiza estudios universitarios, continúa realizando actividades como voluntaria, también le gustaría aprender más idiomas y seguir desarrollando sus habilidades de manejo de grupo, liderazgo, sin dejar atrás ninguno de aquellos rasgos que la convierten en quien es, entre ellos su honestidad y su atrevimiento de siempre afrontar cualquier situación.

No es escritora, no es periodista, pero sí es una joven que quiere hacer llegar información a aquellos que quizá por motivos geográficos o de censura no pueden acceder a ella. El fin de esto es que tengan otro punto de vista, que quizá no sea el correcto, pero sí otro punto de vista que les permita sacar sus propias conclusiones, que Venezuela pasa por momentos difíciles, pero a pesar de eso aún hay casos de éxito y hasta alegría.